Láser vaginal CO2 (MonaLisa Touch) en CDMX

Sequedad, ardor y dolor en las relaciones después de la menopausia tienen nombre y tienen tratamiento, incluso si no puedes o no quieres usar hormonas.

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Qué es y cómo funciona

el síndrome genitourinario de la menopausia ocurre porque, al bajar el estrógeno, la mucosa vaginal se adelgaza, pierde elasticidad, se reseca y cambia su pH. Eso produce sequedad, ardor, comezón, dolor durante las relaciones y a veces síntomas urinarios. El MonaLisa Touch es un láser de CO2 fraccionado con una sonda vaginal diseñada específicamente para esto: aplica microcolumnas de energía en la pared vaginal que estimulan la formación de colágeno nuevo y la regeneración del epitelio, mejorando el grosor, la hidratación y el pH del tejido.

Para qué sirve, a detalle

Cómo lo hacemos aquí

primero, esto no se trata como un procedimiento estético, se trata como lo que es, un problema médico. Por eso valoramos el caso en conjunto con la ginecóloga: antes de tratar hay que confirmar el diagnóstico, descartar otras causas de los síntomas y revisar si ya intentaste tratamientos de primera línea, como hidratantes, lubricantes o estrógeno vaginal en dosis baja cuando está indicado. Nuestro equipo es el SmartXide de Deka con el módulo MonaLisa Touch, que es el mismo sistema usado en los estudios publicados sobre esta indicación. El protocolo habitual es de tres sesiones, cada una de menos de 10 minutos, separadas por varias semanas, con mantenimiento posterior.

Para quién sí está indicado

mujeres en menopausia o perimenopausia con síntomas genitourinarios, mujeres con menopausia quirúrgica, y en particular mujeres que no pueden usar terapia hormonal, como sobrevivientes de cáncer de mama en tratamiento antiestrogénico, donde las opciones son limitadas.

Para quién no

no lo hacemos con infección genital activa o recurrente, con sangrado no estudiado, durante el embarazo, con prolapso avanzado, ni con cirugía reconstructiva pélvica reciente. Y si tus síntomas no corresponden a atrofia sino a otra causa, primero se estudia eso.

Qué esperar

  1. 01

    la sesión es ambulatoria, dura menos de 10 minutos y habitualmente no requiere anestesia; la mayoría de las pacientes la describe como una vibración o una sensación de calor leve.

  2. 02

    Te pediremos abstinencia sexual unos días y evitar tampones y baño de tina ese periodo.

  3. 03

    Muchas pacientes notan mejoría desde la primera sesión, el efecto se acumula en los meses siguientes, y la duración reportada del beneficio va de 9 a 16 meses, por lo que suele requerir mantenimiento.

Riesgos y lo que te decimos con honestidad

aquí queremos ser especialmente transparentes, porque es un área donde se promete de más. Los efectos habituales son molestia leve, sensación de calor y flujo ligero por unos días. Ahora, sobre la evidencia: hay estudios positivos, incluido un ensayo doble ciego controlado con sham donde el láser superó al control en síntomas como sequedad y dolor en las relaciones. Pero también hay que decir lo otro: los meta-análisis más recientes concluyen que el beneficio se atenúa cuando se compara contra sham, y que la certeza de la evidencia sigue siendo limitada. En un ensayo específico en sobrevivientes de cáncer de mama, tres sesiones no se diferenciaron del sham, y seis sesiones mostraron mejoría modesta que no alcanzó significancia clínica. La duración del efecto a largo plazo, los efectos urinarios y la comparación directa contra estrógeno vaginal en dosis baja todavía no están bien definidos. Por eso lo planteamos como una opción válida, sobre todo cuando no puedes usar hormonas, y no como una solución garantizada.

Más allá de la estética

esto no es estética, es calidad de vida. La atrofia genitourinaria no mejora sola: es progresiva, y sin tratamiento puede llevar a estrechamiento vaginal, dolor pélvico por contractura muscular anticipatoria e infecciones urinarias de repetición. El impacto en la vida sexual y en la relación de pareja es real y muchas mujeres lo callan durante años porque creen que es parte inevitable de la edad.

Mito vs realidad

Mito

“Es normal a mi edad, no hay nada que hacer.”

Realidad

es frecuente, pero no es algo que tengas que aguantar. Hasta el 57% de las sobrevivientes de cáncer de mama lo padecen, y en la población general de mujeres posmenopáusicas es todavía más común. Existen tratamientos de primera línea, existen opciones hormonales locales cuando están indicadas, y existe esta opción cuando las hormonas no son posibles o no fueron suficientes. Lo que no tiene sentido es no consultarlo.

Agenda tu valoración y lo revisamos junto con nuestra ginecóloga.

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Asesoría con el equipo

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